Hacia una Salud en Manos del Pueblo

El Sitio del Movimiento Sanitario Nacional

Salud en manos del Pueblo

En el mundo y en nuestro país ha logrado imponerse un modelo de salud “en manos del mercado”, donde grupos económicos de distinta escala de poder y rubros son los principales organizadores de las relaciones sociales que se establecen en el campo de la salud. Estos grupos controlan la producción de medicamentos y demás tecnologías, así como un número importante de los prestadores privados.


Tienen la capacidad de incidir fuertemente en las políticas de los estados nacionales y provinciales y, además, el poder político-cultural de construir consensos “Científico-profesionales” que se enseñan en las facultades, se publican en las revistas científicas y se promocionan en los congresos que ellos auspician.


Este poder impregna las decisiones que se toman en el sistema privado, el de seguridad social y  el sistema estatal. Abarca desde la micro política de la relación “médico-paciente” hasta la macro política de las “políticas públicas”. Dirige las acciones de los principales financiadores del sistema: Estado y seguridad social. En esta línea, la Cobertura Universal de Salud es un proyecto de profundización de la alianza de corporaciones asistenciales privadas con el capital financiero para privatizar el gasto estatal en Salud y a la vez desfinanciar el sistema estatal de Salud.


Culturalmente el poder fármaco-financiero construye consenso para que los seres humanos busquen soluciones “consumistas” para aquellos problemas que tienen que ver con determinaciones sociales.


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Frente a este modelo dominante de “Salud en Manos del Mercado”, hay quienes proponen el modelo de “Salud en Manos del Estado” definido por la búsqueda de un “Sistema Único de Salud” (SUS) capaz de garantizar el derecho al acceso a la Salud por parte de la población. De este modo, un Estado Presente brindaría Salud de modo equitativo a toda la población.

El SUS parece una solución, pero es necesario complejizar la mirada con una breve descripción del contexto histórico para entender cómo se llegó a la situación actual y las limitaciones de poder que vuelven a la versión absoluta de este planteo en una propuesta del campo más ideológico que del político.

Resultado de imagen para ramon carrillo peronDurante el primer y segundo gobierno de Perón el Dr. Ramón Carrillo impulsó una fuerte presencia del Sistema Estatal de Salud con la construcción, equipamiento, estructura de trabajadores y puesta total en funcionamiento de más de 363 instituciones estatales de salud entre Hospitales Públicos, Centros de Atención Primaria, Institutos de Especialización, Escuelas y Laboratorios y Centros de Higiene Materno Infantil y la Fábrica Nacional de Medicamentos EMESTA. Argentina construía así el Sistema de Salud Estatal, acorde al Plan Estratégico de Salud más importante de la época, elaborado por Perón, Evita y Carrillo. Sin embargo, junto a este impresionante proyecto, el gobierno de Perón desencadenó dos experiencias que vamos a mencionar.

La primera es la formidable obra del Dr. Alvarado de erradicación del paludismo que tuvo un éxito rotundo, pasando de una incidencia aproximada de 300 mil casos en 1946 a 317 casos nuevos en 1949. Esto fue posible gracias a la creación de la figura del Agente Sanitario para que los propios trabajadores obreros se capacitasen y llegasen a todos los rincones del norte argentino con las medidas de prevención socio-ambiental.Resultado de imagen para alvarado paludismo promotores

La segunda experiencia se dio de la mano del fortalecimiento de las organizaciones sindicales y el desarrollo industrial. Los trabajadores decidieron poder resolver los conflictos que afectaban sus condiciones de vida y sus problemas de salud organizando las Obras Sociales por rama sindical.


El proceso de formación de las Obras Sociales como parte de la organización sindical se dio en un contexto de condiciones favorables a partir el enfrentamiento intercapitalista que se resuelve y culmina con la Segunda Guerra Mundial.


Podríamos decir que los trabajadores lograron, en ese momento histórico, construir un modelo organizado de salud basado en la solidaridad intra clase trabajadora de cada rama sindical: de los sanos con los enfermos, de los jóvenes con los viejos y de los solteros con los casados, en un contexto de pleno empleo.

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A partir del golpe del ‘55 las Obras Sociales debieron pasar al apoyo de la resistencia peronista además de asegurar la Salud de los trabajadores y sus familias, lo que las colocó en una estrategia defensiva. Durante este período la hostilidad de los gobiernos dictatoriales y antisindicales impidieron que el sistema de Obras Sociales sindicales y el sistema público estatal confluyeran y se integraran, imposibilitando así ampliar la solidaridad entre trabajadores y el pueblo. Todo lo contrario: las Obras Sociales tuvieron que contratar a prestadores privados, que con el tiempo se fueron corporativizando y condicionando con su recurso escaso de especialidades médicas a las propias Obras Sociales. Desde el golpe del ‘55 en adelante se hacen evidentes múltiples intentos de subordinación de las organizaciones sindicales y sus Obras Sociales en una lógica permanente donde trabajadores, empleadores y corporaciones profesionales pelean por la distribución de los costos del mantenimiento de la Salud de los trabajadores de modo permanente, en un contexto desfavorable para los trabajadores.

Las formas de capital dominante desde entonces han tenido y tienen un plan para apropiarse o debilitar a las Obras Sociales a través de, la fragmentación con su consecuente pérdida de escala, la colonización ideológica por una tecno-burocracia liberal, el ahogo financiero, la tercerización del gerenciamiento y de servicios asistenciales, el descreme que rompió la cadena de solidaridad intra-clase trabajadora, la desregulación de las OOSS, la creación de las aseguradoras de riesgo de trabajo y hasta la ley de escisión de las OOSS de los sindicatos del gobierno de Alfonsín con la ley del Seguro Nacional de Salud.


El planteo del Sistema Único de Salud, “Salud en manos del Estado” podría ser atractivo para intelectuales que reniegan del Movimiento Obrero y sus organizaciones y “anhelan” un Estado omnipotente que dirige todo “con correcta evidencia científica”, sin reconocer a los sujetos y actores “que existen con intereses” y juegan con la cuota de poder que tienen, en un contexto de Salud en manos del Mercado.


El Sistema Británico suele ser mencionado como modelo de “Sistema Único de Salud”. Si bien es totalmente cierto que el Estado está mucho más presente que en otros países centrales, también lo es que el mercado no ha dejado de avanzar sobre él, con el agravante de que los trabajadores y trabajadoras que ven progresivamente empeorar su situación no tienen la suficiente fortaleza organizativa e inserción institucional desde sus propias organizaciones libres, para luchar contra estos avances.

Otro ejemplo de las limitaciones “de los gobiernos”  fue lo ocurrido durante los años de gobierno popular en nuestro país desde 2003 a 2015, donde se logró mejorar los indicadores a partir de una mejoría en el acceso a servicios de Salud de  los trabajadores que venían de ser excluidos del trabajo por la década infame neoliberal, remarcando que el aporte fundamental de esta etapa estuvo dado por las mejores condiciones generales de vida. Sin embargo en esta etapa también pudimos observar un gran avance de los grupos de capital financiero farmacológico (nacionales y extranjeros) a partir de su rol de proveedores del Estado y como contracara del mismo problema la sociedad de consumo impregnó el campo de la salud. Esto llevó a los aumentos exponenciales del gasto en salud con aumento del gasto de bolsillo. La paradoja fue que, a pesar de este avance devastador sobre las arcas de los principales financiadores y sobre la soberanía fármaco-tecnológica, el Estado y las Obras Sociales no implementaron estrategias comunes para frenar al enemigo común. Hoy, con el enemigo en función de gobierno, esta situación ha devenido en una profunda derrota estratégica.


¿Qué implica entonces que la Salud esté en manos del pueblo?


El daño no debe ser en vano, debe haber un aprendizaje: no alcanza con un “Estado de Bienestar” para garantizar el derecho a la Salud. Es necesario debatir las concepciones de poder, replantear los caminos para que los sectores del pueblo tengan la Salud en sus manos, más allá de los gobiernos y funcionarios de turno. Lo primero es reconocer que las organizaciones libres del pueblo no han sido invitadas a ser parte de las decisiones en políticas de salud. El pueblo no decide las políticas de salud, las deciden “funcionarios profesionales” que saben lo que el pueblo necesita y en otros casos lo que el interés que representan necesita. No se puede volver a cometer el error de elaborar cientos de programas enlatados y colmados de buenas intenciones, desarticulados territorialmente, que paradójicamente invitan al pueblo a “consumir Salud”, pero jamás a decidir y menos a producir Salud.

Salud en manos del Pueblo implica que el principal ordenador del sistema son las luchas del pueblo por producir Salud y no las luchas del capital por expandir territorios de consumo de mercancías para la cura de enfermedades. Implica que los seres humanos puedan verse como productores de Salud y no como consumidores de Salud. Cuando el eje está en la lucha, la problematización, el reconocimiento del conflicto, la palabra y la escucha, el reconocimiento y la historia, la organización, la movilización, la producción de Salud, el proyecto colectivo, hay condiciones para que el modelo de salud empiece a estar en manos del pueblo.Resultado de imagen para movilizacion 9 de julio 2018

Por esto recuperamos la breve experiencia de construcción de la Ley 20748, sancionada en setiembre de 1974, desactivada en el ‘76 y derogada en el ’78 por la dictadura Financiero-Cívico-Militar, de creación del Sistema Nacional Integrado de Salud que impulsó el tercer gobierno peronista como fruto de la estrategia de avanzar con el movimiento obrero organizado y no en su contra.


Avanzar con todos los trabajadores, no sólo los profesionales y tecnócratas de turno.


Desde aquella experiencia hasta hoy el mundo ha cambiado mucho, el trabajo y el capital también; sin embargo, la alianza estratégica entre los trabajadores de la salud y el conjunto de los trabajadores sigue siendo imprescindible en las luchas por el derecho a la Salud de los pueblos.

David Santoni
Médico de familia
Coordinador del Movimiento Sanitario Nacional

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